UN DESTELLO EN LA OSCURIDAD
RESUMEN DE LIBRO:
Bajo el resplandor de una luna rojiza que colgaba del cielo como una herida abierta, las ruinas del
antiguo cementerio parecían despertar de un largo letargo. Las lápidas,
cubiertas de musgo y grietas, susurraban
memorias rotas, y el aire nocturno se deslizaba entre ellas como un aliento cargado de presagios.
Allí, un grupo de jóvenes universitarios decidió internarse en la oscuridad,
creyendo que solo recolectarían relatos para un proyecto académico. No sabían
que el cementerio ya los estaba observando, paciente, como un depredador.
Gary, el líder del grupo y estudiante de
medicina, caminaba al frente con la determinación de quien pretende controlar
lo incontrolable. Su silencio ocultaba un amor profundo por Pelusa, estudiante
de enfermería, cuya sensibilidad especial la hacía distinta: sus sentidos eran como ventanas abiertas a lo
invisible, capaces de percibir presencias que se arrastraban entre
sombras. Pamela, fría como el mármol de las tumbas, sostenía su admiración
secreta por su profesor de biología como
una promesa imposible. Pol, tímido y dubitativo, avanzaba como un niño perdido en un sueño ajeno,
esforzándose por no quedarse atrás.
Pepe Lucho, famoso por su carisma y
conquistas, descubrió que las bromas morían en su garganta cuando las sombras comenzaron a moverse como seres inquietos.
Manuel, apasionado por las momias y las civilizaciones antiguas, miraba el
cementerio como si fuera un libro abierto,
convencido de que cada tumba guardaba un tesoro histórico, hasta que sus
teorías chocaron con lo sobrenatural. Paola, dominada por el miedo, se aferraba
al brazo de Piter Luis, el noble joven de Tarapoto, quien ocultaba
supersticiones que latían en su pecho
como tambores antiguos.
Melisa, metódica y racional, intentaba
mantener la calma mientras la noche apretaba
su cerco. Verónica, de carácter explosivo, enfrentaba la oscuridad con
un coraje que ardía como una llama
inestable, sin saber que pronto sería puesto a prueba. Lalo, el
carismático estudiante de medicina de Chincha, y Sally, la psicóloga que
observaba cada reacción como si leyera un
experimento vivo, completaban la expedición.
Nada los preparó para las apariciones. Las
almas vagaban entre criptas como sombras
sin descanso, los susurros se mezclaban con los relámpagos, y una
fuerza oscura los rodeaba, conociéndolos
mejor que ellos mismos. El cementerio no los rechazó: los aceptó, cerrando sus pasillos como
un laberinto vivo.
Entre corredores oscuros, mausoleos derruidos
y huesos que dormían bajo siglos de polvo,
comprendieron la verdad: no eran simples visitantes. Eran piezas de un juego
macabro que había comenzado mucho antes de su llegada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario